Hoy hay más mujeres que hombres matriculadas en universidades e institutos en el Perú. Y aun así, solo el 15% de las empresas del país tiene una mujer como CEO. Dos cifras que, puestas una al lado de la otra, no cuadran con el sentido común.

La preparación dejó de ser la brecha

Durante décadas, el argumento más común para explicar la falta de mujeres en la cima fue la falta de formación académica. Con los datos actuales ese argumento ya no sostiene: las mujeres se están preparando más que los hombres en matrícula y titulación, no menos. El problema, entonces, tiene que estar en otra parte del camino, después de la universidad.

Lo que ningún curso enseña

Ningún programa académico, por más riguroso que sea, enseña de forma explícita cómo construir la red que sostiene una carrera cuando se pone difícil: cómo pedir un favor sin sentir que se debe algo a cambio, cómo negociar un sueldo sin que tiemble la voz, a quién llamar cuando se necesita un dato puntual en el momento exacto. Eso se aprende con el tiempo, casi siempre de forma informal y casi siempre de otras mujeres que ya lo vivieron.

Una brecha más difícil de cerrar que la académica

Cerrar una brecha de matrícula universitaria es, en comparación, un problema más simple: se resuelve con políticas de acceso, becas e infraestructura educativa. Cerrar la brecha de educación informal en construcción de redes es mucho más difícil de diseñar como política pública, porque ocurre en espacios privados e informales, casi invisibles: un café, una llamada, una presentación entre amigas.

Qué puedes hacer al respecto, desde hoy

Si esta brecha se cierra en espacios informales, la forma de participar en cerrarla también es informal, sin necesidad de esperar un programa institucional.

  • Si tienes experiencia que otra mujer más joven en tu industria todavía no tiene, ofrécele 20 minutos de conversación sin que ella tenga que pedirlo.
  • Si estás empezando, identifica a alguien cinco años adelante en tu camino y pide una sola conversación puntual.
  • Documenta lo que aprendes sobre cómo funciona de verdad tu industria y compártelo con otra mujer cuando puedas.

Muza es, en el fondo, un intento de convertir esa educación informal, la que normalmente depende de la suerte de a quién conoces, en algo estructurado y accesible para muchas más mujeres.


Aplica a Muza y construye esa red desde ahora.


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