Un programa de CESAL entregó capital semilla a 23 mujeres emprendedoras en Lima, peruanas y venezolanas por igual, para impulsar negocios que ya tenían en marcha pero necesitaban ese primer empujón de capital para crecer.

Compartir el mismo punto de partida

Da igual si el negocio nació en Trujillo o en Maracaibo: levantar un emprendimiento desde cero en Lima implica el mismo tipo de obstáculos, con o sin pasaporte peruano. Conseguir clientela nueva sin una red previa, entender un mercado que no es el de origen, sostener un negocio mientras se resuelve todo lo demás.

Lo que cambia cuando alguien más ya pasó por ahí

Un programa así hace más que repartir capital. Junta en la misma sala a mujeres que están resolviendo, al mismo tiempo, el mismo tipo de problema, y eso acelera lo que de otra forma tomaría años de prueba y error en solitario. La migración de los últimos años ha creado, casi sin que nadie lo planeara, comunidades enteras de mujeres empezando de nuevo al mismo tiempo, en la misma ciudad.

Muza nace de esa misma idea: ninguna mujer debería tener que reconstruir su red desde cero, sola.


Postula a Muza y encuentra a quien ya pasó por ahí.


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