La brecha salarial promedio en Perú es de 11.9%, según la Radiografía de las Mujeres en el Trabajo 2026 de Buk. En cargos de liderazgo esa diferencia sube a 18%. Cuanto más alto el puesto, más grande la brecha, justo lo contrario de lo que uno esperaría si el mérito fuera el único criterio.
Negociar no explica la diferencia
El dato que más sorprende del estudio es que hombres y mujeres piden aumentos con frecuencias casi idénticas, 38% frente a 36%. Durante años el discurso dominante fue que las mujeres negocian menos y por eso ganan menos. Estos números contradicen esa explicación tan cómoda: la brecha no nace principalmente de la falta de asertividad en la mesa de negociación.
El verdadero problema es la falta de información
Donde no hay transparencia salarial ni trazabilidad clara en cómo se deciden los sueldos, el margen de discrecionalidad crece, y esa discrecionalidad suele terminar favoreciendo a los hombres. No siempre por mala fe explícita, sino porque los sistemas de compensación poco documentados tienden a replicar los sesgos de quien los aplica. La solución no depende solo de sonar más firme en la entrevista, depende de llegar con mejor información.
Por qué la brecha crece junto con el puesto
En los niveles de entrada, los sueldos suelen estar más estandarizados por banda salarial. En los niveles de liderazgo, la negociación se vuelve individual, discrecional y poco comparable, y ahí es donde la falta de información golpea más fuerte. Una mujer que negocia su primer sueldo puede consultar un rango publicado. Una mujer que negocia una gerencia general casi nunca tiene ese punto de referencia.
Qué puedes hacer antes de tu próxima negociación
Ninguna de estas tácticas depende de que cambie la ley o la cultura corporativa mañana. Dependen de llegar a la mesa con mejor información de la que tenías antes.
- Investiga rangos reales en Glassdoor, LinkedIn Salary o preguntando directamente a tu red, sin quedarte con una sola fuente.
- Define tu número mínimo y tu número objetivo por separado, porque cumplen funciones distintas en la negociación.
- Prepara dos o tres argumentos con métricas concretas de impacto, no solo con esfuerzo percibido.
En Muza, el dinero es un tema de conversación legítimo entre miembras. Hablar abiertamente de rangos, de lo que otras negociaron y de lo que les funcionó es hoy una de las formas más directas de cerrar esta brecha.
Aplica a Muza y sé parte de esa conversación.

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