En las Elecciones Generales Perú 2026, apenas 2 de cada 10 listas al Congreso están encabezadas por una mujer, a pesar de que la ley electoral exige paridad y alternancia entre hombres y mujeres en la conformación de las listas al Senado y la Cámara de Diputados. El dato incomoda precisamente porque contradice lo que la ley promete.
Paridad en el papel, no en la práctica
La ley de paridad y alternancia obliga a que las listas tengan la mitad de candidatos y la mitad de candidatas, en orden intercalado. En teoría, eso debería traducirse en representación equilibrada. En la práctica, encabezar una lista, ser la primera cara, la que aparece en la publicidad, la que el partido respalda con más recursos, sigue siendo en su mayoría un lugar reservado para hombres. La ley regula la composición de la lista, pero no regula quién la lidera, y ahí se filtra una desigualdad que las cifras generales no capturan.
Formación no es lo mismo que oportunidad
Perú no tiene escasez de mujeres calificadas para el Congreso. Hay abogadas, economistas, líderes de organizaciones civiles y empresarias con trayectoria pública demostrada. Las mujeres representan la mitad de la población del país, y hoy hay más mujeres que hombres matriculadas en universidades e institutos. El cuello de botella no está en la cantera de talento, sino en el paso siguiente: quién decide dentro del partido a quién poner al frente, quién financia la campaña de esa persona y quién le abre la puerta a los espacios donde se toman esas decisiones.
Tres cosas que suelen faltarle a una candidata para encabezar
Ninguna mujer llega a encabezar una lista solo por mérito. Necesita, casi siempre, un respaldo que rara vez se nombra en voz alta.
- Un mentor o mentora dentro de la estructura partidaria que la respalde desde el inicio, no solo cuando ya es una apuesta segura.
- Una red de apoyo económico y logístico que exista por fuera de la maquinaria tradicional del partido.
- Visibilidad construida con años de anticipación, no fabricada en los tres meses que dura una campaña.
Una ley más dura no resuelve todo el problema
Podría aprobarse una cuota todavía más estricta para encabezar listas, y aun así el resultado no cambiaría del todo si no cambia lo que ocurre antes: quién construye a las candidatas con años de anticipación. Una ley puede forzar una foto de grupo equilibrada. Lo que no puede hacer es fabricar de la noche a la mañana las relaciones de confianza que hacen que una mujer llegue a esa foto sintiéndose respaldada.
No hace falta ser candidata para ser parte de esa red. Si conoces a una mujer con criterio y trayectoria que podría representar mejor a su región o a su gremio, decírselo en serio, no como cumplido, puede ser el empujón que necesita. En Muza creemos que este tipo de redes se construye con años de anticipación, no en plena campaña.
Conoce el proceso de Muza y postula.

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