El 30 de agosto, Sercotec llevó su Academia de Mujeres Empresarias hasta Puerto Williams, la ciudad habitada más al sur del planeta. La directora regional Sabrina Garay la describió, sin exagerar demasiado, como la academia de este tipo más austral del mundo.
Un pueblo tan pequeño que la red se vuelve inevitable
Gabriela Zaraldo, dueña de Mi Café, resumió algo que en una ciudad grande cuesta explicar: “podemos fidelizar mejor, tener una relación mucho más cercana con el cliente que en otros lugares, porque al ser tan pocas nos conocemos bien”. En Puerto Williams el networking no es una estrategia de marketing. Es, simplemente, la forma en que ahí se hacen negocios.
Lo que sí cuesta, incluso en un pueblo donde todas se conocen
Las emprendedoras que asistieron señalaron el mismo obstáculo de siempre: la burocracia. Sin servicios públicos completos en una zona tan aislada, los trámites se vuelven, en palabras de Zaraldo, largos y complejos. La cercanía ayuda a vender. No reemplaza el acceso a información y financiamiento que sí tienen, casi por defecto, las emprendedoras de las ciudades grandes.
En Santiago o en Lima nadie va a conocer a las treinta personas de su rubro por vivir en la misma cuadra. Pero se puede construir a propósito ese mismo tipo de cercanía: pocos vínculos, bien cuidados, en lugar de cientos de contactos que nunca se convierten en nada.
Eso es, en el fondo, lo que Muza intenta replicar a escala de ciudad grande: la cercanía de un pueblo donde todas se conocen.
Postula a Muza y empieza a construir esa cercanía.
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