Pedir un ascenso se siente como pedir un favor enorme. No lo es. Es una conversación de negocios sobre el valor que ya estás entregando, y merece prepararse como tal.

El error de timing más común

Pedir un ascenso en medio de una crisis del equipo, justo después de un mal trimestre, o sin haber tenido antes ninguna conversación sobre expectativas, reduce tus probabilidades antes de empezar. El mejor momento es 2-3 meses antes del ciclo formal de evaluaciones, cuando tu jefatura todavía tiene margen de maniobra para incluirte en el presupuesto.

Construye el caso antes de la conversación

No llegues con “siento que merezco…”. Llega con evidencia: proyectos que lideraste, resultados medibles, responsabilidades que ya ejerces aunque no estén en tu puesto actual. El ascenso más fácil de aprobar es el que solo confirma en el papel lo que ya es cierto en la práctica.

El guion para abrir la conversación

“Quiero hablar sobre mi desarrollo en la empresa. En los últimos [periodo] he tomado [responsabilidades concretas] y he logrado [resultados]. Me gustaría entender qué necesitaría ver de mi parte, y en qué plazo, para que hablemos de un ascenso a [puesto].” Directo, sin pedir disculpas, con un plazo concreto.

Si la respuesta es “todavía no”

Pide especificidad: “¿Qué necesitaría lograr, y en qué tiempo, para que esto sea posible?” Convierte el no en un plan con fecha. Y si la respuesta es vaga o evasiva más de una vez, tienes información valiosa sobre qué tan real es tu futuro ahí.


Muza es la red donde practicas estas conversaciones antes de tenerlas de verdad. Únete a la lista de espera.


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